Que la piel tiene memoria y mi puta huella
esta muy pero que muy en tus adentros. Siento lástima de toda aquella infeliz
que se atreva a tocarte, pues sentirá, sin ninguna duda, que hasta el último y
más pequeño poro de tu cuerpo me pertenece. Tu no lo aceptas pero sí tu piel,
-que no es tan cobarde- y sabe que son mis dedos, acariciándote y mi saliva,
recorriéndote los únicos por los que tiemblas como la niña que aún eres debajo
de todas esas capas de indiferencia que te pones para intentar, aunque sin éxito,
dejar los sentimientos a un lado. Deja de luchar de una vez por todas y vámonos
a pasear por nuestra playa, comamos sushi cada noche antes de hacernos el amor,
despertémonos nunca antes de las 12, huyamos al norte siempre que haya mal
tiempo, dejemos películas a medias porque nos pueden las ganas de enredarnos y
dormir, hazme cosquillas mientras no paro de reír, déjame ponerte crema en tus
preciosos pies cansados, mírame en silencio mientras me lo dices todo con la
mirada. Se conmigo, seamos juntas.
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